lunes, 10 de diciembre de 2012

Y no me acuerdo de la canción.

Soñé con mi bicicleta.

Bambaleaba perturbada por que se sentía
Alejada de su labor de bicicleta.
“Yo debería andar, pensaba,
No equilibrar mandarinas con la cola,
Aunque esto es lo que siempre soñé.”

Y en los sueños de ese sueño
Se enumeraba mi bicicleta
Aprovechando la fertilidad onírica,
Las batallas atendidas por su cola y sus mandarinas.

Se alejaba correteando gallinas,
que ni sabian si iluminarlo o comerselo
y bajo sus camas escondian escritos
las posibles recetas de mandarina con caucho.

Cuando se sentia ganosa y con vida
invitaba a su mirador secreto 
a alguna gallina o pollo
para mostrarle lo simple y feliz 
es era la vida dentro de los sueños.

Las deformaba y las metia en frascos de mermelada
y luego las lanzaba montaña abajo
hasta que se reventaban contra mi bicicleta
que las besaba y las mandaba a volar.

Paso el sueño del sueño y se sintió vacía.
Termino esta noble verdad  su vida se desvaneció
Se esfumo y bajo mi trasero acalambrado por el asiento
Duro y sin cola de mi bicicleta, se compuso.

“Los sueños, en sí mismos, son conciencias”

Soñé con mi bicicleta, después mi sueño invento una canción. 

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