Nadie Sabe mejor que nosotros
cuanta espera por nuestros sueños
tantos sueños por nuestros cantos
y mientras pasan nuestros tiempos contados
el miserable apetece de nosotros.
Ya estamos hartos, pensamos simultáneamente con la Marta
de las flores y mucho mas, del jazz.
Nos sentimos acosados por esa alma ultra sonora y letal,
letal como cuando nos arropamos con mentiras y sentires.
Por ultimo, si hacen falta los cipreses para mecernos,
si morimos en un callejón por lo empecinado de nuestros caminos,
simulemos lo imposible, y consumemos nuestros silencios.

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