martes, 20 de noviembre de 2012

El trapo.

Deme cada pez envuelto en un cordón de zapato.
Cuando se acaben acelere y sienta los bellos florecidos de mi pierna.
Si no alcanza a pasar la lengua, refunfuñe.
Cuando ya se sienta libre no dude en cantar sus famosas tonadas de ultratumba:

"Oh, inmenso cielo
por su amor yo sufro
y siento en mi corazón
un pesar profundo"

O si prefiere lo natural, medite y reflexione sobre sus vivencias.
Cuénteme sobre la noche en que le acuchillaron la rotula,
y cuando lo asustaron los meridianos;

"Y es que ya no me alcanza el pan para saciarme el hambre
ni el agua para saciarme la sed;
Solo en mi silla me siento,
y en Sierra leona se me mueren los chistes."

Siento a cada segundo como los barrotes se acercan más a mis branquias, ya en cualquier momento estallo en cerumen... Y así fue.

Ciertofalso

Como un tarro apolillado
canta molesto el Santo
que envuelto en lona de vestir
atravesaba el llano de las musas.

"Oh, risueña señora del destino,
embisteme para dejarme descansar
y así en mis sueños saciar mis ganas de sentirte
y no perder mi santidad"



Como es común,
el Santo hipócrita dentro de si solo añoraba
con el ajetreo del golpe,
 rosarle el seno a la desnuda y bien dotada musa.


domingo, 18 de noviembre de 2012

Alkalina

Donde la viste, donde la viste pasar
A aquella flor saltarina de cándidas caderas,
incipientes marcaciones de sabiduría infernal
invadiendo la casa infestada de carnívoros cien pies mutantes de dos pies,
enfermiza inteligencia agobiada por el triste anunciado de una pluma en llamas.

Estoy muerto de cansancio y ensañado por la nostalgia, afable nostalgia cristalina incrustada en los anales de cada final.