Cuando se acaben acelere y sienta los bellos florecidos de mi pierna.
Si no alcanza a pasar la lengua, refunfuñe.
Cuando ya se sienta libre no dude en cantar sus famosas tonadas de ultratumba:
"Oh, inmenso cielo
por su amor yo sufro
y siento en mi corazón
un pesar profundo"
O si prefiere lo natural, medite y reflexione sobre sus vivencias.
Cuénteme sobre la noche en que le acuchillaron la rotula,
y cuando lo asustaron los meridianos;
"Y es que ya no me alcanza el pan para saciarme el hambre
ni el agua para saciarme la sed;
Solo en mi silla me siento,
y en Sierra leona se me mueren los chistes."
Siento a cada segundo como los barrotes se acercan más a mis branquias, ya en cualquier momento estallo en cerumen... Y así fue.
