Y en ladridos agudos se sientan inválidos los oriundos de
aquí,
De allí y de toda cepa, de cada alcurnia y camada
De cada deslumbrante callejero y cincelado callejón.
Porque somos nosotros quienes fingimos falso interés
A las trivialidades de quienes pertenecen a lugares distantes
A miradas poco
comunes, asientos poco reclinables
Y poco asunto le damos si de cuando de cuando
A pocas miradas se les desprende la retina.
Fatalidad se siente dentro
bien adentro
Porque fuera bien afuera
Mueren pescando por la boca los pobres.
Y de tanto morirse se nos muere el hambre
Y la preocupación
Entonces, de sobra se arremeten contra las falsas dudas
Y acabamos todos presentándonos para ofrecer atardeceres
Dejando las similitudes
Buscando cambiar nuestra identidad
Para parecer interesantes,
O quizás para comprobar
que podemos comprobar
Lo ciertofalso de la verdad.

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