Inquietudes de desamor y desvida, canallas clamores de virtud,
incipientes y efímeros, nulos.
Infinitud de caminos, caminantes de tiernos senos sofocados por la sed
de ser acariciados, bebidos, saciados de su placer.. secos de esperanza.
Mártires de acero bajo sus camas esperan la victoria,
asesinos en huelga se apropian de su muerte, en sus manos yace latente.
La secante desicion los sienta de cabeza bajo sus atribuciones desmedidas;
¡ Perdónales Señor! están arrepentidos, no sabían lo que hacían.. no estaba en sus manos.
Y no acaban de preguntarse el porque de sus ánimos tartamudos,
del roció de sus bellos cabellos en los campos de olivos, donde las minas y las niñas duermen.
Acequias de la vida, virtudes amargas, frutas coloquiales.
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